El Diario de Vargas "el brujo"

Cuentos, poemas y reflexiones. Dama Natura

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    Nombre: Vargas "el brujo"

    martes, julio 20, 2004

    El Desafío como expresión de la voluntad real

    <> La ley natural de la existencia consiste en un "abrirse paso", en un despliegue de la potencia del ser en la existencia. Desde una perspectiva iniciatica las dificultades son elementos estimuladores que exigen la respuesta de poder del individuo. Si la intención es la fuerza que se lanza hacia adelante, si la necesidad de motivación exige un cierto umbral para ser despertada, hay que considerar entonces que el heroe se plantea su realidad como "retos" y no como "condenas".
    ¿En qué momento esa visión del desafío deja paso a una visión de condena? ¿En qué momento uno deja de verse como un hercules para contemplarse como un sísifo? Uno ya no desea ser estimulado sino quedarse agazapado en un lugar seguro, lamiendose permanentemente las heridas de antaño. La vida ya no es una aventura, un ir a la ventura, sino un llegar a instalarse y guardar la posición con el temor de que dicha estabilidad sea precaria.

    Una visión consiste en establecer que la realidad iniciatica es lineal, que llega a un punto y despues desaparece dejando al individuo de nuevo en la realidad estática. Tan sólo entonces le queda el recuerdo. Eso logicamente es un cerrarse a la realidad viva, no querer seguir participando del flujo, del ritmo vital. Es como si uno pensara que su potencia ha quedado agotada, que ya ha puesto todas sus capacidades en juego y que poco más le queda por hacer que permanecer escondido en un rincon.

    La visión real es por supuesto dinámica, una constante espiral de crecimiento.

    Frente al heroe que afirma "¿qué nuevos desafíos me esperan?" aceptando implícitamente que ha crecido, que sigue una marcha evolutiva...el negador teme la aparición de cualquier novedad, prefiere mantenerse en una constante rumiación de una existencia aburrida y tediosa antes de exponerse a la corriente. Piensa que en dicha exposición ha perdido cualidades, no que las ha probado en el campo de batalla, y que el resultado es un saldo negativo.
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    Una "nueva vuelta de tuerca"...esa es la expresión pedagógica. Pero esa actitud pedagogica es paralizada ante la necesidad de estabilidad, ante el temor de no estar a la altura, de que ya es suficiente. Si a duras penas he aprobado, si parece que he pasado por puro milagro...¿cómo lanzarse a un nivel superior? ¿ Y qué nivel superior es ese? ¿Y qué ventajas extraer del esfuerzo?

    La visión del desafío es una actitud cognitiva, algo que depende de una posición más fundamental que el simple "animarse" que traerá luego una mirada esceptica en momentos de desánimo. Forma parte del código, del credo... no es un mero pensar desde una posición del ánimo.

    Y siento mi pecho nervioso, me siento ansioso, con los nervios apretados en el plexo como si no pudiera respirar hondamente...un estado de tensión, de espera ansiosa que nada tiene que ver con lo que estoy hablando. Esto es un mero "convencerse, reafirmarse" no la constatación de una realidad que está ahí, independiente de mi situación emocional. Poco importa que mis nervios se exciten y crea que todo depende de "un salto". Estoy hablando de algo más permanente, de algo que en sí mismo define al sujeto como identidad....que es una de sus marcas, expresiones de su realidad iniciatica.

    <> Hay por tanto una realidad dialectica: el heroe, el afirmador vital frente al "victima", el negador vital...uno es expansivo, pretende adueñarse de la realidad...el otro es contractivo, pretende escapar de la realidad....la base de esa dialectica es la Confirmación....eso implica toda una ordalía, un proceso en el que se lucha contra la "fuerza contraria" (la inercia, la enorme dificultad de mover algo). ... esa confirmación le hace dueño de una verdad, es soberano...
    Con ello quiero decir que el "negador del heroe" no es el "villano", sino el pasivo fundamental....el alejado del espíritu, el falto de espíritu que contempla una realidad completamente ausente de cambio..el desesperanzado. Esa es la autentica dualidad que habita en el interior. Uno vinculado con la realidad rica y profunda, el otro con un mundo pobre y oscuro.

    Curiosamente al escribir esto siento que infringo un tabú, como si fuera una "afirmación atrevida" que debe traerme el subsiguiente castigo. Es como si pecara al pensar que de algún modo condeno a la victima de sus circunstancias...como si cayera en quijotismo con las consecuencias que ello trae. Como si el hecho de afirmar con optimismo trajera como resultado inmediato la constatación de una negación completa. Estoy hablando de una cualidad del alma, de un modo de ser en el mundo. Pero el miedo a "errar", base de toda inmovilidad, esa "inacción aprendida" (no tan sólo indefensión), late dentro de mí al igual que ese impulso heroico. De ahí que efectivamente sea mi dualidad.

    <> El termino "desafío", "reto" son palabras del mundo heroico, caballeresco...epico. Expresiones que aluden a una voluntad activa en el mundo, terminos literarios ajenos a la prosa cotidiana. Un nivel superior de educación, de comportamiento...una exigencia. <>
    El negador no es el contrario de la afirmación, sino la no-afirmación, la ausencia de afirmación con una implícita aceptación de la entropía, de la desaparición en las "tinieblas". Es una actitud de "no entrar dentro", de no exponerse a la experiencia de la realidad...para ello debe estar "fuera" de su voluntad, de su vitalidad, de su potencial de deseo...del Eros. Es el Quijote en cama, el cuerdo que deja hablar al bachiller y al cura y se deja cortar el pelo por el barbero...el desconsuelo de Sancho.

    ¿No es ese el "enfermo chamanico" por excelencia...aquel que ha perdido el alma? Pero ese "enfermo" se ve como tal en cuando no se mantiene firme, encuanto no adopta una actitud marcial, airosa y combativa ante el medio que le niega y golpea. En cuanto se adopta otro credo, en cuanto se acepta que la existencia del heroe es un ideal, una salida de la fantasia y no una realidad de la voluntad...entonces volvemos a caer en el temor, en la necesidad de estar en medio del rebaño para no ser golpeado.
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    El heroe como dignidad humana, no como ser invulnerable y alejado de toda humanidad...no como superhombre, sino como verdadero ser humano.

    lunes, julio 19, 2004

    La Guia Natural

    Dama Natura



    Asato ma satgamaya,
    Tamaso ma jyotir gamaya
    M^tyor ma am^tam gamaya
    om çántià, çántià, çántià

    Condúceme de la irrealidad a la realidad.
    Condúceme de la oscuridad a la luz
    Condúceme de la muerte a la inmortalidad.
    Om paz, paz, paz.

    Brihadaranyaka Upanishads 1:3:28

    Magia negra: el odio y la negación.

    A veces me llaman personas que han consultado otros servicios semejantes al que yo ofrezco. En ellos les han dicho que conflictos sentimentales, naturales en toda relación, no son debidos a causa propias sino ajenas. A dichas causas las llaman "maleficios", "males de ojos", "amarres", y un largo etcetera de palabras surgidas de una epoca oscura y triste.
    Parece ser que esto obedece a una necesidad humana: la de no aceptar la propia responsabilidad y buscar a una "bruja" a la que achacar el conflicto. A menudo trato de dialogar con la persona que me acude con estas ideas, pero lo más habitual es que simplemente me corte la comunicación. ¿Para qué discutir si hay cientos de servicios como el mío que le ofrecen rápidas soluciones a cambio de un buen pellizco de dinero?. A eso lo llaman "hacer un trabajo" pero yo no veo el trabajo en ninguna parte en esto.
    En resumen, la persona sigue creyendo que su vida ha sido alterada mediante "magia negra" y que existe alguien que se dedica a pasar el día clavandole agujas en un muñeco o musitando extrañas palabras ante una vela negra. Se trata entonces de contrarestarla, de hacer una especie de guerra mediante grimorios y demás elementos pintorescos.
    No voy a negar que yo he creído en estas cosas, no por un razonamiento sino por un atavismo. En mí queda el miedo depositado durante milenios a caer "victima" del maleficio. El planteamiento de "alguien me puede hacer brujería" es una de las formas más terribles de tiranía humana y que todavía late en muchos de nosotros. Cuando era más joven y novato pensaba que era posible que mediante "extrañas artes" alguien pudiera hacerme algo "malo". En el fondo era mi cultura surgida de peliculas malas y tópicos de porteras.
    Sí, es cierto que esto es una superchería. Y aún más cierto es que cuando las cosas no nos vienen bien siempre buscamos en el fondo alguna explicación que nos diga que esa "mala suerte" no forma parte de nuestra vida sino que ha sido enviada por alguien que nos odia.
    Una visión enfin lejos de toda realidad mágica.



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