El Desafío como expresión de la voluntad real
¿En qué momento esa visión del desafío deja paso a una visión de condena? ¿En qué momento uno deja de verse como un hercules para contemplarse como un sísifo? Uno ya no desea ser estimulado sino quedarse agazapado en un lugar seguro, lamiendose permanentemente las heridas de antaño. La vida ya no es una aventura, un ir a la ventura, sino un llegar a instalarse y guardar la posición con el temor de que dicha estabilidad sea precaria.
Una visión consiste en establecer que la realidad iniciatica es lineal, que llega a un punto y despues desaparece dejando al individuo de nuevo en la realidad estática. Tan sólo entonces le queda el recuerdo. Eso logicamente es un cerrarse a la realidad viva, no querer seguir participando del flujo, del ritmo vital. Es como si uno pensara que su potencia ha quedado agotada, que ya ha puesto todas sus capacidades en juego y que poco más le queda por hacer que permanecer escondido en un rincon.
La visión real es por supuesto dinámica, una constante espiral de crecimiento.
Frente al heroe que afirma "¿qué nuevos desafíos me esperan?" aceptando implícitamente que ha crecido, que sigue una marcha evolutiva...el negador teme la aparición de cualquier novedad, prefiere mantenerse en una constante rumiación de una existencia aburrida y tediosa antes de exponerse a la corriente. Piensa que en dicha exposición ha perdido cualidades, no que las ha probado en el campo de batalla, y que el resultado es un saldo negativo.
Una "nueva vuelta de tuerca"...esa es la expresión pedagógica. Pero esa actitud pedagogica es paralizada ante la necesidad de estabilidad, ante el temor de no estar a la altura, de que ya es suficiente. Si a duras penas he aprobado, si parece que he pasado por puro milagro...¿cómo lanzarse a un nivel superior? ¿ Y qué nivel superior es ese? ¿Y qué ventajas extraer del esfuerzo?
Y siento mi pecho nervioso, me siento ansioso, con los nervios apretados en el plexo como si no pudiera respirar hondamente...un estado de tensión, de espera ansiosa que nada tiene que ver con lo que estoy hablando. Esto es un mero "convencerse, reafirmarse" no la constatación de una realidad que está ahí, independiente de mi situación emocional. Poco importa que mis nervios se exciten y crea que todo depende de "un salto". Estoy hablando de algo más permanente, de algo que en sí mismo define al sujeto como identidad....que es una de sus marcas, expresiones de su realidad iniciatica.
Con ello quiero decir que el "negador del heroe" no es el "villano", sino el pasivo fundamental....el alejado del espíritu, el falto de espíritu que contempla una realidad completamente ausente de cambio..el desesperanzado. Esa es la autentica dualidad que habita en el interior. Uno vinculado con la realidad rica y profunda, el otro con un mundo pobre y oscuro.
Curiosamente al escribir esto siento que infringo un tabú, como si fuera una "afirmación atrevida" que debe traerme el subsiguiente castigo. Es como si pecara al pensar que de algún modo condeno a la victima de sus circunstancias...como si cayera en quijotismo con las consecuencias que ello trae. Como si el hecho de afirmar con optimismo trajera como resultado inmediato la constatación de una negación completa. Estoy hablando de una cualidad del alma, de un modo de ser en el mundo. Pero el miedo a "errar", base de toda inmovilidad, esa "inacción aprendida" (no tan sólo indefensión), late dentro de mí al igual que ese impulso heroico. De ahí que efectivamente sea mi dualidad.
El negador no es el contrario de la afirmación, sino la no-afirmación, la ausencia de afirmación con una implícita aceptación de la entropía, de la desaparición en las "tinieblas". Es una actitud de "no entrar dentro", de no exponerse a la experiencia de la realidad...para ello debe estar "fuera" de su voluntad, de su vitalidad, de su potencial de deseo...del Eros. Es el Quijote en cama, el cuerdo que deja hablar al bachiller y al cura y se deja cortar el pelo por el barbero...el desconsuelo de Sancho.
¿No es ese el "enfermo chamanico" por excelencia...aquel que ha perdido el alma? Pero ese "enfermo" se ve como tal en cuando no se mantiene firme, encuanto no adopta una actitud marcial, airosa y combativa ante el medio que le niega y golpea. En cuanto se adopta otro credo, en cuanto se acepta que la existencia del heroe es un ideal, una salida de la fantasia y no una realidad de la voluntad...entonces volvemos a caer en el temor, en la necesidad de estar en medio del rebaño para no ser golpeado.
El heroe como dignidad humana, no como ser invulnerable y alejado de toda humanidad...no como superhombre, sino como verdadero ser humano.


