La brujería según Don Juan
Tremenda es la confusión sobre esta palabra, y aunque los estudiosos de la historia la definen como la "vieja religión", el culto ancestral a la Gran Madre, parece ser que todavía predomina un planteamiento de azufre y velorrios. Carlos Castaneda fue el autor que introdujo en la literatura la figura del "viejo sabio indio"...del brujo. La definición de la brujería para este personaje sería la siguiente:
"Expliqué en esos libros que él me enseñó brujería, pero no como nosotros la entendemos en el contexto de nuestro mundo cotidiano: el uso de poderes sobrenaturales sobre otros o la convocación de espíritus a través de hechizos, encantamientos y ritos a fin de producir efectos sobrenaturales. Para don Juan, la brujería era el acto de corporizar ciertas premisas especializadas, tanto teóricas como prácticas, acerca de la naturaleza de la percepción y el papel que ésta juega en moldear el universo que nos rodea.
Una visión más cercana son las historias de aquelarres en nuestras tierras. Ahí se nos cuenta cómo las gentes del lugar se reunían para realizar un acto prohibido: la celebración de la vida. Es ese amor a la Tierra, a la vida expresada en Ella como realidad del espíritu, la que chocó brutalmente contra la doctrina imperialista que exigía odiar la vida y considerarla culpable ante un dios que detestaba la "carne".
La brujeria es una mirada hechizada por la belleza que la Tierra alberga como reflejo del infinito.
"Expliqué en esos libros que él me enseñó brujería, pero no como nosotros la entendemos en el contexto de nuestro mundo cotidiano: el uso de poderes sobrenaturales sobre otros o la convocación de espíritus a través de hechizos, encantamientos y ritos a fin de producir efectos sobrenaturales. Para don Juan, la brujería era el acto de corporizar ciertas premisas especializadas, tanto teóricas como prácticas, acerca de la naturaleza de la percepción y el papel que ésta juega en moldear el universo que nos rodea.
Una visión más cercana son las historias de aquelarres en nuestras tierras. Ahí se nos cuenta cómo las gentes del lugar se reunían para realizar un acto prohibido: la celebración de la vida. Es ese amor a la Tierra, a la vida expresada en Ella como realidad del espíritu, la que chocó brutalmente contra la doctrina imperialista que exigía odiar la vida y considerarla culpable ante un dios que detestaba la "carne".
La brujeria es una mirada hechizada por la belleza que la Tierra alberga como reflejo del infinito.


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